El carro de lo superficial
Esto lo escribí hace algunos años. Sigue siendo válido.
¿Estaremos perdiendo nuestra identidad? ¿No estaremos siendo conquistados por otros países desarrollados, con sus costumbres e ideales?¿Dónde quedaron aquellos días en que las familias se juntaban en tertulias y compartían conversando y pasando el tiempo? ¿Estamos obligados a sufrir el estrés y la rutina diaria que nos martiriza?
Sin duda que aún se conservan, en algunas familias, las costumbres chilenas del pasado. Familias que no han sido contaminadas aún con los nuevos tiempos.
La mayoría de nosotros, la clase media convencional, está sumergida en sueño, un hermoso sueño, que nos oculta la realidad. Si han visto The Matrix, una película de ciencia-ficción estrenada el año pasado, sabrán perfectamente de lo que hablo. No les contaré de qué trata la película, pero sí les diré que, como las personas de ese film, estamos muy alejados de la realidad.
Vivimos asfixiados por nuestros trabajos, en una rutina diaria que nos tiene como zombies, viviendo por inercia.
He notado además, la forma en que hemos contaminado las festividades. Cómo hemos convertido la Navidad en algo de mero interés, esperando con ansias una bicicleta o una muñeca, y el pesebre en una esquina, abandonado. Ni hablar de Semana Santa, donde los buses están copados de gente que viaja para aprovechar el fin de semana largo, cuando éste debería ser un tiempo de recogimiento, pensando en las verdades de la resurrección de Jesús. Y no creo que toda la gente que viaja para pasar un agradable fin de semana sea atea.
Qué decir del día de brujas ¿qué es eso? Una oportunidad más para el lucro de los comerciantes, al igual que Navidad y otros días de celebridad: día del alumno, del niño, del profesor, etc. Hallowen, fiesta norteamericana, ha sido importada por comerciantes hasta nuestro país, y cada vez se arraiga más. Son los nuevos tiempos, dicen algunos, el fenómeno imparable de la transculturización y de la globalización.
Otro aspecto de nuestra cultura, que nos aleja de la realidad, es el fenómeno conocido como la cultura light. Todos nosotros hemos oído hablar alguna vez del hombre light, un hombre suave, sin pasiones, casi sin principios verdaderos, inmune al dolor del mundo, insaciable en cuanto a deseos materiales. Éste es el hombre alejado de la realidad, de lo espiritual, lo bello de la vida, la naturaleza y las cosas sencillas.
Bajémonos del carro de lo superficial y lo estresante, y reflexionemos un poco sobre la vida: que Semana Santa es más que un huevo de chocolate, que Navidad es más que una bicicleta, y que la vida es mucho más que una fiesta, o que un trabajo agobiante por un poco de dinero; verás que así seremos un poco más felices.
¿Estaremos perdiendo nuestra identidad? ¿No estaremos siendo conquistados por otros países desarrollados, con sus costumbres e ideales?¿Dónde quedaron aquellos días en que las familias se juntaban en tertulias y compartían conversando y pasando el tiempo? ¿Estamos obligados a sufrir el estrés y la rutina diaria que nos martiriza?
Sin duda que aún se conservan, en algunas familias, las costumbres chilenas del pasado. Familias que no han sido contaminadas aún con los nuevos tiempos.
La mayoría de nosotros, la clase media convencional, está sumergida en sueño, un hermoso sueño, que nos oculta la realidad. Si han visto The Matrix, una película de ciencia-ficción estrenada el año pasado, sabrán perfectamente de lo que hablo. No les contaré de qué trata la película, pero sí les diré que, como las personas de ese film, estamos muy alejados de la realidad.
Vivimos asfixiados por nuestros trabajos, en una rutina diaria que nos tiene como zombies, viviendo por inercia.
He notado además, la forma en que hemos contaminado las festividades. Cómo hemos convertido la Navidad en algo de mero interés, esperando con ansias una bicicleta o una muñeca, y el pesebre en una esquina, abandonado. Ni hablar de Semana Santa, donde los buses están copados de gente que viaja para aprovechar el fin de semana largo, cuando éste debería ser un tiempo de recogimiento, pensando en las verdades de la resurrección de Jesús. Y no creo que toda la gente que viaja para pasar un agradable fin de semana sea atea.
Qué decir del día de brujas ¿qué es eso? Una oportunidad más para el lucro de los comerciantes, al igual que Navidad y otros días de celebridad: día del alumno, del niño, del profesor, etc. Hallowen, fiesta norteamericana, ha sido importada por comerciantes hasta nuestro país, y cada vez se arraiga más. Son los nuevos tiempos, dicen algunos, el fenómeno imparable de la transculturización y de la globalización.
Otro aspecto de nuestra cultura, que nos aleja de la realidad, es el fenómeno conocido como la cultura light. Todos nosotros hemos oído hablar alguna vez del hombre light, un hombre suave, sin pasiones, casi sin principios verdaderos, inmune al dolor del mundo, insaciable en cuanto a deseos materiales. Éste es el hombre alejado de la realidad, de lo espiritual, lo bello de la vida, la naturaleza y las cosas sencillas.
Bajémonos del carro de lo superficial y lo estresante, y reflexionemos un poco sobre la vida: que Semana Santa es más que un huevo de chocolate, que Navidad es más que una bicicleta, y que la vida es mucho más que una fiesta, o que un trabajo agobiante por un poco de dinero; verás que así seremos un poco más felices.

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