lunes, julio 25, 2005

Aproximación al Amor I

Una nueva serie que seguramente quedará inconclusa, como todas las anteriores. No puede ser de otra forma en la esquina limítrofe. Donde los proyectos se empiezan pero nunca se terminan.

¿Porqué necesitamos caer para saber que estamos tambaleando? ¿Porqué se nos ha de privar eso que tanto se valora para así valorarlo verdaderamente? ¿Porqué maldita sea, el hombre es un animal de costumbre?

No debiera uno acostumbrarse a las cosas. En ese mismo instante deja de valorarlas y es en ese momento en solo perdiendo ese objeto de valor (solo una forma de decir) despertamos de esa maldita apatía, de ese embotaminto tan particular del hombre y tan estúpido.
En ese momento en que despertamos, nos damos cuenta de lo que hemos perdido y mágicamente extrañamos, anhelamos, deseamos una vez más.
¿Cómo lograr no caer para saber que tambaleamos? Es posible, muchas veces he tropezado sin caerme. Pero en esto no logro encontrar la forma.
Es demasiado tarde para extrañar, demasiado tarde para volver a valorar. Es tarde y ahora solo queda levantarse y continuar con el camino. Seguramente tendrás la suerte de valorar otros tesoros. Y qué pena me da el hombre, seguramente solo para acostumbrarse y olvidarlos, solo para despertar y extrañarlos con amargura.
¿Cómo romper esa cadena? ¿Será eso el amor? En ese caso, solo veo dos explicaciones. O mi amor no basta, o simplemente nunca he amado.